quarta-feira, janeiro 04, 2006

Mejor cambiar de tema.

Cuando llegas, Soledad, todo se inunda de ti. Es imposible dejar de verte. No siempre estás y eso es aún mejor, porque cuando estás nunca pasas desapercibida, aún cuando no noto tu aroma. ¿Será que envuelves el ambiente en secreto? Será que todo se vuelve tú cuando entras caminando con esa mirada perdida en tus pensamientos y con esa ropa que vistes casi por requisito, que deja imaginarte por debajo de ella.

Mi mirada no puede distraerse de ti, aunque intento que no lo notes, siempre vuelve al nacimiento de tu pecho que se delinea debajo de esa camiseta que tuviste que ponerte hoy. Pasa de tu cara, de ese tono de tu piel que cambia muy levemente en tus labios, un poco más oscuro que el de tus mejillas y de tus párpados, pero igual un tanto pálidos, va a tu cuello. Ese tono que se vuelve más tenue bajando hacia el escote. Lo demás lo sigo imaginando ayudada de esa caída dibujada en tu ropa. Tus pechos libres como tus pensamientos. Como tú. Eres tan especial, imagino a alguien tocándote, tocando esa piel suave que a veces he sentido por casualidad cuando estás junto a mí, cuando sólo me preguntó cómo serás en la intimidad y se vuelve más grande el deseo de saberlo, de averiguarlo, de que tampoco usaras esa falda, de estar mirándote cuando compartes tu amor, de observar unas manos recorrerte y descubrir los demás cambios de tono de piel a lo largo de tu cuerpo, de encontrar en otro lugar el mismo color castaño que tiene tu cabello y de ver cómo reaccionas ante las caricias, de verte acariciar un cuerpo tan libre como el tuyo y de mirar sus rostros al explorarse y sentirse más cercanos cada vez. Quisiera seguir esas manos que te tocan, hasta la mitad de tu cuerpo, que pueden perderse ahí mientras tu rostro se transforma y entonces preferiría ver tu rostro y sentir el placer que desprendes, que te lleva a recompensarlo, a compartirlo y cuando lo logras puedo olvidarme de todo y fundirme como espectadora en ese momento donde nada importa más que sentir.

Es entonces cuando mi tiempo junto a ti termina y espero encontrarte en algún lugar, pero eres difícil de encontrar, o será que prefiero que llegues sin aviso para así desearte más.

1 comentário:

Lili Evil disse...

Se siente la compañía de la soledad. ¿No es eso paradójico?