terça-feira, outubro 25, 2005

12:00 hrs

Xime (mi sobris) sube las escaleras, abre la puerta del cuarto blanco, no hay nadie ahí. Abre la puerta de mi cuarto y me ve, se acerca me toca, me empuja un poco.
- Tía.
- mmm? -contesto moviéndome un poco.
- ¿Por qué estás dormida a esta hora?
- Porque me siento mal.
- ¡Ah!
Me vuelve a tapar, sale y cierra la puerta con cuidado. Se va con su mamá.

1 comentário:

La errante sin fin disse...

Esos sobrinos... a veces creo que los batallamos más las tías que las propias mamás. ¿Tú no?