quinta-feira, dezembro 13, 2007

Muerte

Este año está a punto de morir. Muchas ideas se han quedado sólo en la mente y no han salido mediante el lenguaje.

Finalmente este post es acerca de la muerte. La muerte anunciada y la muerte sorpresiva.

Sucedió que hace casi un mes falleció un señor, vecino de mucho tiempo, de toda mi vida. Sentí tristeza por no haberme enterado cuando sucedió. Se siente su falta aunque no era familiar mío. Él se sentaba en los escalones de la casa abandonada de al lado y cuando nos veía pasar se escuchaba "Buenas tarde seño" y yo contestaba "Buenas tardes, señor" Y murió. Sin mucho alboroto, un señor ya bastante idoso (viejo, pues) que se percibía tierno y siempre caminando despacio por la calle. Buscando algo qué hacer. No necesitaba nada, sólo estar activo.

Murió Sergio Gómez y no he dejado de llorar!!!! Bueno, es broma, está bien.

Pero sí, después de ver escenas de todo el ritual que hicieron cuando murió me quedé pensando en mi muerte. ¿Alguna vez hicieron esa dinámica del epitafio? (Pensar en qué se puede poner en tu epitafio) Yo sí la he hecho, no hay mucho qué decir. Mi vida es y ha sido más bien muy sencilla y hasta inconspicua. El chiste es que con esas escenas me imaginé las de mi funeral. ¿Quién estaría y quién lloraría? Mi mamá lloraría y mucho, también mi hermana y mi sobrina Fiona (porque ella es bien chillona, no porque me quiera tanto). Mi papá no. No, el modelo 51 no llora. Ni se preocupa. Yo estoy más preocupada por él que él por sí mismo.

Cuando algo malo sucede, nuestro sistema límbico se encarga de la superviviencia, de la huida o de la agresión. Y creo que sí funciona en mí. En las malas experiencias que sucedieron este año, la que estaba ahí, siempre alerta, era yo. Preguntando, calmando, reconfortando. Haciendo y deshaciendo. Siendo la fuerte. Actuando en el momento del desastre. Después de unas horas, cuando la emergencia pasó. Me siento como en un laberinto. No sé qué hacer. Me siento cansada y comienzo a temblar. Las cosas pasan y he aprendido a que en ese momento es hora de dejar que los problemas sean de los demás. Que cada quien resuelva sus asuntos y aprenda a pedir ayuda. Yo ayudo en lo que necesiten y pueda.

Cuando yo muera dejarán de recibir nuevas letras mías, quizás queden estas, pero no sabrán que morí. Es muy difícil saberlo por aquí. He dejado de recibir letras de un señor y yo me niego a pensar que murió. Pienso, siempre, siempre, que él está feliz y que está disfrutando de su vida real, de las Teres. Nada me hará aceptar que ha muerto hasta que me lo diga alguien de fiar. El dejar de escribir no quiere decir que haya muerto. Por eso lo más acertado es pensar que no he tenido tiempo o ya no quiero escribir. ¿Quién llamará a casa para preguntar cómo estoy? Nadie, ni real, ni virtual. ¿Cuántas personas aquí tienen el número de mi casa? Mi celular morirá conmigo. Eso se lo pediré a mi hermana.

Eso pensaba de la muerte. El sábado fui a visitar a mi tía, la vi tan bien que me cuesta trabajo pensar que está enferma. Tuve que cantar. También ese día pasé a la parroquia. Hacía tanto que no pasaba. No me gusta verla tan blanca. ¿Morirá mi tía? Pues yo creo que este año ya fue su cumple y también que cargará los peregrinos... será hasta el año próximo. No me urge, al contrario. Esperemos que pueda estar más tiempo por allá, en su casa :D.

3 comentários:

CadávEr Muerto disse...

El "gualpeiper" me puso nostálgico... pero no es eso lo que vine a decir, si no que: las letras no mueren... aunque no sé si sea bueno o malo. Hola.

Ruvy May disse...

Solo las cosas que viven, pueden morir... y ¿qué es vida?...

Bueno pues todo lo que vive, morirá. Pero es difícil acostumbrarse a la idea a veces, y hay gente que lo lleva mejor que otra... Me imagino que el que se haya muerto tu vecino es como si se haya mudado a otro lado... realmente sólo echas de menos su presencia...
Yo no imagino lo que será saber que muere alguien que es realmente importante en la vida de uno... como un padre, un hermano, un tío o primo o un amigo cercano...
Debe ser realmente difícil de asimilar... Pero seguro hay quien lo maneja mejor que otros...

Jorge González disse...

Recién estoy viendo tu blog... interesante. En mi caso te puedo decir que recién pasé la etapa de muerte y cambio (laboral)... Aún muy cercano para sentirse pero ya muy ajeno como para sentirse parte de ese lugar...

El epitafio que escribí para mi "fallecimiento laboral": "aqui yace una persona que dió todo lo que estuvo al alcance para hacer grande a esta empresa"
Lo que los demás agregaron fue: "y se fué porque le metimos una patada en el trasero." Es lo malo del epitafio.. puede haber algo más en él de lo que creemos.